Do It Yourself: origen e influencia en la vida cotidiana

El Do it yourself (DiY) o el Hazlo tú mismo es el método por el cual reparamos o fabricamos nuestros propios productos sin necesidad de que otros lo hagan por nosotros. Esta filosofía se ligó en los inicios a movimientos anti-capitalistas asociado al rock alternativo y la música indie de era los años 80, pero actualmente el movimiento ha tomado un tono diferente y se ha trasladado al ámbito cotidiano. En los últimos tiempos han surgido distintos colectivos y particulares que han decidido apuntarse al autoservicio y reparar así los desperfectos de sus utensilios del día a día. O confeccionar sus propias prendas, complementos o utensilios para la casa. Como por ejemplo:

  • Cada vez más personas cultivan sus propios alimentos.
  • Cada vez más personas construyen sus propias casas.
  • Cada vez más personas construyen estanterías para sus habitaciones.
  • Cada vez más personas se suman al autoaprendizaje.
  • Cada vez más personas regalan bisutería hecha por ellos mismos.
  • Cada vez hay más personas que regalan manualidades.

Los primeros Do it yourself

En realidad, desde siempre y hasta la revolución industrial, el Do it yourself (DIY) era la forma habitual de confeccionar y reparar todos los objetos personales y caseros.

El Do it yourself, incluía desde la reparación de una silla o una cañería a la confección de colchas, manteles, vestidos, jerseys y bufandas, aprovechando los restos de una cosas para confeccionar o reparar otras. El rey de esta técnica ha sido el patchwork, que ha pasado de la técnica de unir restos de telas a un arte universal con el que se realizan colchas, bolsos, tapices, cubrecamas, aplicaciones o muñecos, cosas algunas de primera necesidad, diferentes y únicas, muy apreciadas y valoradas como regalos hechos a mano.

¿Quién no recuerda cuando nuestras abuelas ponían remiendos a los pantalones que les llevábamos rotos tras una dura jornada de juego y diversión en el parque? Éramos sus clientes fijos y nos sentíamos orgullosos de volver al día siguiente con unos pantalones relucientes y como nuevos.

Tanto el conocido remiendo, como el aprovechamiento de telas y lanas para confección constituyen la técnica estrella del Do it yourself de antes, de aquellas personas que vivieron una etapa complicada, determinada por la escasez con la que contaban muchas familias tras las Guerras Civiles, las grandes depresiones o las emigraciones. Estas personas se encargaron de conservar sus costumbres y trasladarlas a hijos y posteriormente a sus nietos.

Sin embargo, en los últimos años se produjo un cambio brusco y la tendencia se ha invertido: hemos pasado de arreglar y confeccionar nuestras propias cosas a comprar nuevas, incluso a veces sin necesidad de adquirirlas. La necesidad de cambiar de ropa, o de redecorar la casa se ha convertido en el modo de vida habitual, propulsado por un marketing profesionalizado muy sofisticado. La ropa, por ejemplo, ha visto acortada su esperanza de vida, al igual que los juguetes, los bolsos, los teléfonos móviles, etc. Se llega a percibir incluso ansiedad cuando sale un nuevo modelo smartphone de última generación o unos nuevos zapatos y todavía no lo tenemos, y que no podemos vivir sin ellos, cuando quizás el propio no sobrepase ni el año de vigencia ¿Por qué no volvemos a conservar lo que tenemos y aprendemos a huir del mero capricho? De lo que no hay duda, es de lo gratificante que supone el solucionar los problemas tú mismo y crear en ti la cultura del autoservicio.

Beneficios del Hazlo tú mismo

Todos y cada uno de nosotros llevamos dentro la ética del Hazlo tú mismo pero tenemos que despertarla. Es como todo en la vida, sin práctica y sin esfuerzo no hay resultados. Sin lugar a dudas, el Do it yourself es un ejercicio que aporta salud a nuestro cerebro, supone una técnica que mejora nuestras habilidades y nuestras capacidades, logrando desarrollar por ende el “yo” más creativo. Además el hecho a mano adquiere un valor fundamental en el mercado. Cada vez son más las personas que prefieren los artículos artesanales que son elaborados delicadamente y con esmero frente a los productos fabricados por máquinas de forma masiva e impersonal.

Como se suele decir las modas van y vienen, y este puede ser el momento para elevar la técnica del Do it yourself a lo más alto y contribuir a la creación en la sociedad de unos valores que en la actualidad han sido sustituidos por los de la abundancia y podríamos decir despilfarro. A lo largo de estos últimos años se ha producido movimientos sociales enfocados a confeccionar sus propias piezas con materias naturales, para combatir el capitalismo. Los grupos antisistema, anticapitalistas, los movimientos pacifistas y bohemios, el bohochic y hippster, del momento actual recuerdan a los movimientos hippies de los años 60 con sus valores de paz, acercamiento a la naturaleza y a las cosas hechas a mano por ellos mismos.

Por otro lado, el Do it yourself es el mejor antídoto contra el estrés y el aburrimiento, una práctica que puede comenzar como un hobby pero que a la vez puede suponer una inversión futura. El Do it yourself, tanto si es la reparación y restauración de muebles u objetos o la confección con telas y lanas es relajante, nos ayuda a olvidarnos de los problemas y a desconectar, estimula las habilidades manuales, y la creatividad y nos proporciona satisfacción y orgullo una vez terminada la pieza. ¿Cuantos tapetes de ganchillo han adornado mesas camillas y respaldos de sillas dando un toque personal a la casa?

Y si hacemos manualidades que luego regalamos, demostraremos el cariño y empeño que hemos puesto en hacer un regalo personalizado y único. ¿Quién no ha tenido un jersey o bufanda tejido por la madre, la abuela o una tía que ha conservado durante años como un tesoro? ¿Y cuantas novias no han regalado a su novio un cuello hecho con lana?

Además de los beneficios intrínsecos el Do it yourself supone un ahorro y da la seguridad de tener un producto terminado de calidad.

Los movimientos sociales enfocados a confeccionar sus propias piezas con materias naturales, a lo largo de estos últimos años se ha producido, una proliferación de empresas que prestan servicios de venta de productos artesanales, ya confeccionados para los menos manitas o los que no tienen tiempo pero que valoran las manualidades o de productos y kits para los más motivados. Un nicho de mercado donde impera la creatividad y la pasión por lo que se hace.

En conclusión y resumiendo, ahora que conoces los beneficios del Do it yourself empieza a practicarlo y demuestra qué sabes hacer.